Desintoxicación

Curándose del Síndrome del Trauma Religioso

Curándose del Síndrome del Trauma Religioso

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El contenido es tóxico.

Nadie es inmune, es lógico.

Programado solo para aceptar,

direccionado a no cuestionar.

Ve en busca, para encontrar tu lugar.

No seas solo una pieza para girar el engranaje.

No es la verdad, hermano. Lo que ellos quieren

es intentar impedir que los hechos se revelen,

que las mentes se rebelen,

que puedas ir más allá,

para buscar algo que te haga bien.

— Mussoumano

(En Tóxico)

¿Cuál la probabilidad de que una persona que nunca haya seguido religión alguna crea en seres y lugares invisibles? Pues. La mayor prueba de que religión es un lavado de cerebro es que le hace a usted creer en cosas que no existen.

Aunque tienen una base común, obviamente las religiones no son iguales. Algunas son peores que otras. En tratándose del Cristianismo, cuanto más biblicista una denominación, más profundo el lavado de cerebro y, consecuentemente, más penosa la desprogramación, que puede llevar más tiempo si la persona, como dicen, fue criada en la iglesia.

Quien nunca fue miembro de iglesia, o de una salió con facilidad, no consigue imaginar que el Cristianismo pueda causar traumas psicológicos. Aunque en ella no (más) cree, ve la religión de Jesús como inofensiva. Eso se debe al hecho de que el Cristianismo es antiguo. Fue traído a América Latina hace 500 años por los españoles y portugueses, que ya lo practicaban hace siglos. Por consiguiente, está enraizado en la cultura latinoamericana. A él acostumbrada, la mayoría de las personas piensa solo en sus doctrinas bonititas, como perdón y caridad. La verdad es que el Nuevo Testamento enseña también cosas con el potencial de generar trastornos emocionales y que pueden continuar a atormentar las personas que ya salieron de la iglesia. Por ejemplo:

Hace algún tiempo usted se dio cuenta de que la Biblia contiene absurdos. Eso genera conflicto interno: usted fue inducido a considerar el Cristianismo bueno, pero, ahora, percibe que el libro en que él está fundamentado enseña también maldades. Por algún motivo, el lavado de cerebro religioso no está más consiguiendo le forzar a usted a justificar las doctrinas perversas de la Palabra de Dios. Además, usted nota que entre mucho de lo que la Biblia dice y la realidad hay una gran discrepancia.

Usted quiere libertarse de esa prisión ideológica, pero ese es uno de aquellos casos en que hablar es fácil, hacer es que es difícil. Después de todo, el lavado de cerebro religioso pasó, quién sabe, décadas amenazando a usted de tortura en un lago de fuego y azufre por dudar. En usted, ella inculcó que hesitar es malo y culpa suya: usted está siendo débil y dando oídos al enemigo. Además, muy probablemente toda su familia y todos sus amigos son evangélicos. Tal vez usted hasta trabaje para un miembro de la iglesia. Por eso, usted se siente solo, tiene recelo y no sabe cómo proceder.

Estoy seguro de que estas reflexiones le ayudarán:

Concientícese de que el miedo que usted tal vez todavía tenga de definitivamente romper con la religión fue embutido en usted por ella misma. No es necesario ser un genio para percibir que la amenaza de castigo infernal es un arma para le impedir a usted huir de la prisión religiosa. Es Dios apuntando un revólver a su cabeza y diciendo: “Cree en mí, obedéceme, ámame y adórame, si no…”. Ahora bien, cualquier sistema de ideas que le coaccione a usted aceptar y le intimide a no cuestionar es perverso y merece ser tirado a la basura.

Sea honesto consigo mismo. La religión no está más haciendo sentido para usted. Entonces, deje de forzarla a hacer sentido. Exactamente como en una relación abusiva, la religión pone la culpa en usted y le manda esforzarse más. Caiga en la realidad. Usted ya percibió que religión es un universo paralelo. Deje, por tanto, de intentar vivir en el universo paralelo de la religión. Si, por recelo de lastimarlos o enojarlos, usted está manteniendo las apariencias, haciendo de cuenta que todavía cree, un día usted tendrá que decir la verdad a sus familiares y amigos. No es fácil, pero es necesario para tener integridad personal y salud mental. No ahorre las personas de tener sentimientos negativos para con su pérdida de fe. Usted no está cometiendo mal alguno. Sus relaciones pasarán por algunos desafiantes ajustes, pero valdrá la pena. Si usted es un adolescente y sus padres le amenazan de castigo físico, denúncielos. Nadie tiene el derecho de le obligar a usted ir a la iglesia.

Cálmese. Calmándose, usted retomará el control de su mente. La religión pasó años le intoxicando a usted. Entonces, de ella desintoxicarse lleva tiempo. Usted tendrá que lidiar con diversas emociones y sentimientos, como ansiedad, rabia y soledad. Con todo, poco a poco usted reconquistará la confianza en su habilidad para pensar por sí mismo, expresar sus propios puntos de vista y tomar decisiones. Al fin, sus heridas sanarán. Usted se sentirá más fuerte y capaz de amarse y cuidar de sí mismo. A pesar de tal vez sentirse solo, usted no lo está. Mucha gente ya pasó por lo que usted está pasando. Lea historias de desconversión. Si es difícil dejar el Cristianismo, piense en cuanto más difícil es dejar el Islamismo. Aun así, cada año miles de personas abandonan el Islam y se tornan ateas, o irreligiosas. Algunas comparten su experiencia en libros o en la internet.

Religión intoxica no solo intelectual, sino también psicológicamente, sobre todo si usted fue adoctrinado, es decir, intoxicado desde niño. Una persona puede libertarse de la religión y continuar a ser por ella negativamente afectada. Doctrinas como Infierno y Fin de los Tiempos todavía pueden hacerla tener pesadillas. Haga el trabajo de curar las heridas del abuso religioso. Obtenga apoyo y ayuda de todas las maneras que pueda, de grupos online y locales, pero, si necesario, también de un terapeuta.

Religiones tienen mucho en común con dictaduras. No quieren que usted sepa demasiado, descubra sus podredumbres. Usted pasó años oyendo que la Biblia es divina y que su iglesia fue instituida por nadie menos que el propio Creador del Universo. Aprender sobre como ese amontonado de copias de copias de más copias de trapos de fragmentos de pergaminos de la Edad del Hierro con historietas también de la Edad del Bronce fue compilado confirmará a usted que de divino la Biblia nada tiene, y investigar la historia de las iglesias acabará con el último rescoldo de encanto que usted todavía pueda tener por la suya. Todas las denominaciones provienen de discordias y rupturas. El propio libro de la tapa negra cuenta que los primeros cristianos peleaban entre sí sobre quien sabía lo que Dios realmente quiere. No mucho después, los adoradores de Jesús vendrían a pasar siglos mutuamente masacrándose por causa de la Palabra de Dios. No hay, por lo tanto, razones para usted sentirse mal por rechazar la Biblia. Un libro que genera tanta arrogancia, confusión, división, hostilidad y violencia merece ser rechazado. La religión no está más controlando su mente. Usted, ahora, es libre para adquirir conocimiento en, por ejemplo, Historia, Filosofía y Ciencia. Disfrute esa libertad.

El Cristianismo infantiliza las personas. Cosas buenas vienen de San Nicolás, alias Papá Noel (Dios) y cosas malas vienen de Krampus (Diablo). Usted es un robotito controlado o por Jesús o por Satanás. La religión cristiana torna las personas también dependientes. “Débil y sin vigor”, como dice una famosa canción evangélica, usted no sale de casa sin implorar protección divina, y es sólo con la ayuda de Dios que usted alcanza alguna cosa. Liberto de esa infantilidad, usted necesitará repensar quién es usted y qué es la vida. Tendrá que aprender a confiar en sí mismo y asumir responsabilidad por sus elecciones. Cree una vida en torno de nuevos valores y que funciona para usted. La vida es una aventura. Entonces, aventúrese. Ábrase para nuevas experiencias y amigos.

Evangélicos son condicionados a ver su iglesia como su familia y entrenados a repetir “Dios está en el comando”. Con su doctrina de recompensa tras la muerte, el Cristianismo le hace a usted negar la realidad, alejándole del mundo. Ahora bien, perfección no existe en lugar alguno del Universo. Luego, en este planeta tampoco. Él, sin embargo, es el nuestro mundo. Entonces, encare la realidad. Encararla le ayudará a usted encarrilar su vida. Acepte la idea de que su casa es la Tierra y su familia, la Humanidad. Cualquier niño percibe que ningún dios está en el comando. Mejorar el mundo depende de nosotros. Usted puede contribuir para la solución de algunos problemas. Estamos todos interconectados. Júntese a otros para tornar nuestra casa un lugar más agradable.

A medida que reconoce que usted forma parte no de un mundo invisible, imaginario, sino de este, el real, usted percibe que, al contrario de lo que la religión en usted inculcó, usted tiene valor y no necesita merecer existir. Abrace esta vida, sin preocuparse de la próxima. Disfrute estar vivo. Usted tiene el derecho de gozar la vida sin sentimiento de culpa. Su vida, ahora, no es regida por un montón de reglas, muchas de ellas ridículas, sino por solo una: no hacer mal. En vez de juzgar las personas, busque apreciarlas. Recupere su creatividad y exprésese como quiera, y no más para glorificar un ser invisible. Ámese y enorgullézcase de sí mismo. Considerando que la religión todavía aprisiona la mente de miles de millones de personas, siéntase privilegiado y disfrute el inestimable placer de ser un librepensador.